Aquí se termina la primera parte de Diario del año del fin del mundo. Me tomaré un par de días antes de continuar con la segunda parte. Hasta ahora llevo más lectores de los que creí.
Aquí se termina la primera parte de Diario del año del fin del mundo. Me tomaré un par de días antes de continuar con la segunda parte. Hasta ahora llevo más lectores de los que creí.
La idea era seguir moviéndose pero tengo sueño. El día que el miedo deje de mover mis piernas, sabré que ya me cargó la chingada, no tengo un plan de emergencia que no inicie con “matar al perro y asarlo”, creo que debería pensar en todos los escenarios posibles.
Todas la siluetas te confunden, más cuando tienes hambre, sueño y sed. Como cuando un árbol de navidad viejo se convierte en una mujer curvilínea bailando sensualmente para tu deleite o un perro mordisqueando el hueso de un zombi que lleva dos semanas muerto, se convierte en un niño jugando con su patineta.
Si creías que existía algo más ocioso que planchar los pantalones de mezclilla, intenta ver la repetición completa de un maratón. Pero de ahí he aprendido algo, esa gente que corre horas y horas y horas podrá salvarse mientras sus rodillas duren. Siempre es bueno tener una camioneta con el tanque lleno, unas rodillas con la rótula bien puesta, unos pulmones sin aire y un deseo sexual aplacable ¿entendieron? Tengo mucho sueñ0 y las manos me huelen a coño, pero sería bueno que el olor viniera de un coño.
Después de almorzar demasiado, cuando no sabes si podrás correr sin vomitar, te entran ganas de cantar una canción de los Rolling Stones vestido de morza frente a un público de cuarentonas sedientas que desean beber tu sudor en un vaso old fashioned mientras tú mueves la pelvis acostado en el suelo y vomitando notas al micrófono. Creo que tendré pesadillas esta noche.
En Age of Empires aprendí que se puede vivir cazando animales, pero aquí no he encontrado ningún puto jabalí, ningún jodido lobo o, ya de perdido, carne de serpiente venenosa que termine mordiéndome y mandándome a la chingada. Estoy pensando que cuando se terminen las provisiones tendré que almorzarme a mi perro. Mientras tanto puedo seguir creyendo que la vida estará resuelta, mientras tenga latas de atún y una botella de agua ¿cómo carajos pasé de una ciudad destruida por un holocausto zombi a una cueva creyendo que no pasará nada?
Sí me arrepiento de no haber encontrado una novela que de verdad me gustara para llevarla conmigo a todas partes como un libro que pudiera leer de vez en cuando para encontrar respuestas a lo que nunca entenderé como ¿dónde coños inició todo esto? ¿por qué la gente parece ser más feliz ahora que vivimos en las vacaciones de supervivencia? y lo más importante ¿fueron los gringos?
Me pregunto cuántos decibeles tiene el gruñido de una orda de zombis.
La cañería de las delicias suena a Metallica en sus mejores tiempos. El tiempo suena a la belleza en los tiempos de Metallica. Y hoy, mientras el auto sonaba Enter Sandman, destripé a tres personas a las que creo que amé y no poco. Bendita oscuridad.
Una vez vi pasar un tren pero fue una falsa alarma. A veces las máquinas arrancan sin que te lo esperes. Rebanó a tres personas pero no vi nada de sangre correr. Nadie gritó. Ha sido lo más divertido que he visto en tres meses.